En los próximos dos años, los espacios de BSM multiplicarán por ocho su capacidad de generación eléctrica, con casi 2 MW de potencia fotovoltaica instalada
La energía generada permitirá cubrir alrededor de un 15 % del consumo eléctrico anual de BSM
Barcelona de Serveis Municipals (BSM) avanza en su plan de autosuficiencia energética y descarbonización con la incorporación de nuevas instalaciones fotovoltaicas. En los próximos dos años, BSM dotará sus equipamientos con 4.200 placas solares destinadas al autoconsumo, y contribuirá, de esta manera, a la necesaria transición energética hacia un modelo autosuficiente y menos dependiente de los combustibles fósiles.
Serán, en total, 9.700 m2 de paneles solares que permitirán multiplicar por 8 la capacidad de generación eléctrica de BSM, con casi 2 MW de potencia fotovoltaica instalada. Un salto que reafirma el compromiso de la compañía con la sostenibilidad y la mitigación de los efectos del cambio climático.
La energía generada con estas instalaciones permitirá cubrir alrededor de un 15% del consumo eléctrico anual del conjunto de equipamientos de BSM. El resto, se continuará satisfaciendo con energía eléctrica de origen 100% renovable certificada en origen, como ya se hace actualmente.
El proyecto tiene un presupuesto total estimado de 4 millones de euros.
Para la primera teniente de alcaldía y presidenta de BSM, Laia Bonet, “la ampliación de las instalaciones fotovoltaicas en los espacios de BSM pone en valor el compromiso firme de esta empresa municipal con la sostenibilidad y la descarbonización y complementan la estrategia municipal para quintuplicar la energía solar producida en equipamientos y espacio público hasta el 2030”. Proyectos como este, añade Bonet, “son los que hacen posible una Barcelona sostenible y puntera, capaz de convertirse en una gran generadora de energía verde”.
Las placas más grandes se ubicarán en el Port Olímpic, la Anella Olímpica y el Tibidabo
La elección de los espacios donde se ubicarán las placas solares se ha hecho teniendo en cuenta la orientación y las características de los edificios y las horas de exposición solar.
La instalación fotovoltaica de mayores dimensiones se encuentra en el Port Olímpic. En concreto, en la cubierta del Balcó Gastronòmic, actualmente, en fase final de construcción. Son unos paneles solares de 3.560 m2 con capacidad para generar más de 825.000 kWh anuales. Se trata de la mayor instalación de autoconsumo compartido de la ciudad.
La energía proporcionada por esta instalación permitirá cubrir el consumo eléctrico del puerto y la de otros espacios de BSM cercanos. En el caso del Port Olímpic, es especialmente relevante que la energía producida alimentará los dos cargadores para embarcaciones eléctricas que empezarán a funcionar a finales del verano. Además, su disposición en forma de pérgolas aportará sombra al conjunto del Balcó Gastronòmic.
La Anella Olímpica tendrá también un papel relevante en este plan de autosuficiencia energética y descarbonización. Con 2.877 m2 de placas solares, generará 791.060 kWh anuales para cubrir parte de su demanda eléctrica. La instalación más grande de la Anella Olímpica, de 2.316 m2, ya se ha empezado a instalar en el Palau Sant Jordi y estará operativa este mismo año. El otro, de más de 500 m2, se situará en el Estadio Olímpico.
La otra gran placa fotovoltaica estará en el Tibidabo. Tendrá una superficie aproximada de 1.600 m2 y se ubicará sobre una marquesina que cubrirá uno de los aparcamientos del parque. Esta instalación, prevista para el 2025, tendrá una capacidad de generación eléctrica de unos 360.000 kWh anuales que cubrirán parte del consumo del parque.
Los otros espacios de BSM donde se generará energía eléctrica de origen renovable serán el Zoo de Barcelona, la estación de autobuses Barcelona Nord, el Parque del Fòrum y los cementerios de Barcelona.
Las nuevas instalaciones fotovoltaicas, aún en estudio, permitirán ampliar el potencial de generación que tienen actualmente el Zoo de Barcelona y los cementerios de Barcelona. En la estación de autobuses Barcelona Nord se pondrán por primera vez y el Parque del Fòrum mantendrá una placa de 101 m2.
La sostenibilidad, uno de los ejes de actuación de BSM
La sostenibilidad es una de las líneas estratégicas globales de BSM. Con el objetivo de hacer de Barcelona una ciudad más sostenible, la compañía incorpora una mirada ambiental, social y de buen gobierno a todas sus experiencias y actividades.
Este compromiso se concreta en el impulso de acciones dirigidas al ahorro en el consumo de recursos, la reducción de las emisiones y la generación de impactos sociales positivos, así como una gestión sostenible de todos sus espacios.
Más allá de la electrificación de sus flotas, la reutilización de materiales y la reducción del uso de agua potable, BSM contribuye activamente a la descarbonización de la movilidad acompañando a la ciudadanía en la transición hacia el vehículo eléctrico. Lo hace, entre otros, con la red de electromovilidad Endolla Barcelona, que ya cuenta con 1.000 puntos de carga repartidos por la ciudad y se prepara para crecer hasta los 3.000.
BSM también está haciendo posible un nuevo Port Olímpic referente en gestión ambiental. Un puerto verde que impulsa proyectos que favorecen la descarbonización del sector náutico, la reducción de residuos y el uso de energías verdes. Además, favorece la regeneración del fondo marino con la instalación de biotopos y gaviones diseñados para incentivar la restauración de los ecosistemas marinos.
Aparte, a través del Zoo de Barcelona, BSM acerca la naturaleza a la ciudadanía, conciencia sobre la importancia de preservar la biodiversidad y hace posible la reintroducción de especies autóctonas amenazadas.
El compromiso de BSM con la sostenibilidad ha sido reconocido con numerosas certificaciones y sellos. En el ámbito del turismo responsable, la Anella Olímpica, el Park Güell, el Zoo de Barcelona y el Tibidabo tienen el certificado Biosphere, que distingue la apuesta por modelos de gestión que respetan el entorno y garantizan el retorno social de la actividad.
Asimismo, la actividad de BSM está avalada con la certificación SGE21, que integra aspectos ambientales, sociales y de buen gobierno; la ISO 14001, que valida la gestión ambiental, y el reglamento europeo EMAS de gestión y auditoría ambiental.