Los Agentes Cívicos de BSM cumplen 10 años velando por el civismo y la buena convivencia en Barcelona

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19/04/2025
Imatge

Un servicio clave que fomenta la corresponsabilidad ciudadana y que contribuye a hacer de Barcelona una ciudad más amable, segura y ordenada para ciudadanos y visitantes

En esta década, la unidad ha realizado más de 6 millones de actuaciones y ha demostrado el valor que aporta en momentos excepcionales como la pandemia, en que apoyó a los centros de vacunación, o el despliegue especial que se realizó en el marco del Pla Endreça 

Este mes de abril se cumplen 10 años desde la puesta en marcha de la Unidad de Agentes Cívicos de BSM, el servicio impulsado por el Ajuntament de Barcelona con el objetivo de mejorar la convivencia y promover el civismo en el espacio público de la ciudad. 

En origen, la creación de esta unidad en el 2015 respondía a la necesidad de velar por una buena convivencia en zonas afectadas por la presión turística, pero, pasada una década, estos profesionales se han consolidado como una pieza clave para garantizar el civismo en la capital catalana. A día de hoy, sus intervenciones son imprescindibles para hacer de Barcelona un espacio más amable, seguro y ordenado tanto para los ciudadanos como para los visitantes. 

Un modelo basado en la pedagogía y la corresponsabilidad ciudadana

Los Agentes Cívicos, que trabajan en coordinación con la Guardia Urbana y el Ayuntamiento, actúan siempre con una mirada educativa y cercana que hace hincapié en el diálogo, la sensibilización y la voluntad de generar conciencia y corresponsabilidad entre la ciudadanía. Para ello, su protocolo consiste en informar a las personas de forma clara sobre las normas de convivencia, requerir un cambio de actitud en caso de incumplimiento de una normativa y advertir sobre la posibilidad de intervención por parte de la Guardia Urbana. 

Según las cifras relativas al año 2024, periodo en que los agentes realizaron más de 330.000 actuaciones en el espacio público, el tipo de actitudes incívicas más comunes en las que intervino la unidad fueron los cruces fuera del paso de peatones, la ocupación de los carriles bici, la circulación de bicicletas y VMP por la acera y la regulación de grupos turísticos. También se dan casos como el nudismo o casi nudismo, el comercio ambulante no autorizado y otras formas de uso inadecuado de las vías destinadas a bicicletas, entre otros. 

Una década de atención constante y presencia en los momentos clave de la ciudad

Los últimos diez años han dejado una huella clara del trabajo de los Agentes Cívicos en Barcelona. Con casi 6,7 millones de intervenciones acumuladas, el servicio ha estado siempre presente cuando la ciudad lo ha necesitado: a pie de calle, escuchando, orientando y reforzando la convivencia. Espacios como la Sagrada Família, con casi 1,9 millones de actuaciones, o las Oficinas de Atención Ciudadana (OAC), con 2 millones de registros, son ejemplos de este latido constante de actividad. También lo son los 500.000 registros en la Barceloneta o los 8.000 en el barrio de la Trinitat Vella, que evidencian su versatilidad y arraigo en el territorio.

Más allá de las cifras, el valor de esta unidad se ha hecho especialmente evidente en momentos excepcionales. Durante la pandemia, los Agentes Cívicos fueron un puntal esencial en la gestión del día a día en el espacio público, facilitando el cumplimiento de las normativas y apoyando en campañas de vacunación masiva. Recientemente, con la preparación y el impacto de eventos internacionales como la 37.ª edición de la Copa América de Vela, los agentes han vuelto a demostrar su capacidad de adaptación y su compromiso para garantizar una convivencia armónica entre vecinos y visitantes. El último verano, el servicio también se sumó al dispositivo especial vinculado al Pla Endreça del Ayuntamiento e intensificó su presencia en puntos estratégicos de la ciudad para promover el buen uso del espacio público, detectar malas prácticas en la gestión de residuos y velar por la convivencia en los barrios con mayor presión vecinal y turística. Esta actuación reforzada permitió incidir tanto en el ámbito ciudadano como en la actividad comercial, con una especial atención a los horarios y la correcta separación de los residuos.

Una década después de su inicio, la tarea de los Agentes Cívicos se ha consolidado como una herramienta imprescindible para garantizar una convivencia respetuosa y una ciudad más ordenada. Una trayectoria que confirma que, cuando la ciudad lo requiere, los Agentes Cívicos siempre están, con una capacidad de adaptación que se refuerza con la ampliación puntual del dispositivo en situaciones excepcionales. Con la mirada puesta en el futuro, el servicio seguirá evolucionando para dar respuesta a los nuevos retos del espacio público y seguir sumando para hacer de Barcelona una ciudad más amable, cívica y sostenible para todos y todas.